“… El camino de la infancia espiritual, el camino de la confianza y del total abandono. Quiero enseñarles esos medios tan sencillos que a mí me han dado tan buen resultado, decirles que aquí en la tierra sólo hay que hacer una cosa: arrojarle a Jesús las flores de los pequeños sacrificios, ganarle a base de caricias. Así le he ganado yo, y por eso seré tan bien recibida…” (UC diversos testigos, Julio, 1997).